¿No habéis pensado alguna vez, mis queridos amigos, mientras os coméis una tierna magdalena, que le estabais mordiendo la rodilla a alguien?. Si, queridos amigos, una rodilla, con esas formas redondeadas, abultadas hacia arriba y apetitosas, es más, cuando leáis esto, sentiréis el irrefrenable deseo de dar un mordisquito a la primera rodilla que veáis, flexionada.
Si a partir de ahora, sentís ese imparable impulso, no dudéis en poneros en contacto conmigo.
A partir de ahora, después de haber leído estas lineas, las magdalenas perderán para vosotros, ese aspecto tierno e inocente; siempre se ha dicho que la curiosidad mató al gato, eso os ha pasado por leerme.
Un besito voladooor.
